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Constitución europea ¿SI o NO?
SI 15%  15%  [ 2 ]
NO 69%  69%  [ 9 ]
QUIERO MÁS INFORMACIÓN 8%  8%  [ 1 ]
NO VOY A IR A VOTAR 8%  8%  [ 1 ]
¿A TÍ QUÉ TE IMPORTA? 0%  0%  [ 0 ]
Votos totales : 13
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NotaPublicado: Dom Ene 30, 2005 10:00 
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Registrado: Lun Nov 29, 2004 10:02
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Manifiesto de los 100

El debate sobre Europa es importante. Para hacer frente a la deslocalización de empresas y a la especulación financiera, a la crisis ecológica y a la carrera armamentista, a la desigualdad entre géneros y a la brecha creciente entre el Norte opulento y el Sur y el Este empobrecidos, necesitamos unir esfuerzos a escala europea. Pero la Europa que hace falta no es la que consagra el Tratado constitucional adoptado por los jefes de estado y de gobierno el pasado día 18 de junio.

Este Tratado constitucional persigue, en realidad, otra cosa. Intenta blindar, en una Europa ampliada, el núcleo anti-democrático y anti-social que ha marcado el proceso de integración al menos desde Maastricht. No puede considerarse, por lo tanto, un simple Tratado más. Es un texto con pretensiones «constitucionales», concebido para durar.

Por su forma de elaboración, este Tratado no comporta ruptura alguna con los métodos tecnocráticos practicados hasta ahora por la Unión. Más allá de la propaganda, estamos lejos de haber asistido a un proceso constituyente genuinamente democrático. No se convocó a una Asamblea constituyente elegida por los pueblos europeos. La derecha conservadora dominó el funcionamiento de la Convención encargada de redactar las versiones iniciales del Proyecto. El debate fue escaso. Las enmiendas más avanzadas desde un punto de vista social y democrático fueron rechazadas. El texto aprobado, de por sí limitado, fue modificado «a la baja» por los ejecutivos estatales en las Cumbres intergubernamentales posteriores. Lo que se firmará en Roma, al final, no es ni más social, ni más democrático ni más europeo de lo que ya había en los Tratados anteriores.

La mayoría de la ciudadanía, aún hoy, carece de información adecuada sobre este Tratado. Tampoco se han dado garantías suficientes para un debate público y plural a la altura de lo que se pretende aprobar. Sin embargo, el gobierno español ha convocado un referéndum para comienzos del año 2005. De ratificarse, cualquier modificación sustancial del Tratado constitucional exigirá el acuerdo unánime de los 25 miembros de la Unión. Su revisión, no sólo jurídica, sino política, resultará casi imposible.

No es poco lo que está en juego. Por primera vez en la historia del constitucionalismo moderno, se consagran los pilares básicos del proyecto neoliberal. En la Parte III, sobre todo, se constitucionalizan con detalle la independencia casi absoluta del Banco Central Europeo, la obsesión por la ausencia de déficit y una serie de criterios de convergencia de claro signo monetarista. No se garantiza la defensa de los servicios públicos frente a las leyes del mercado ni una política ecologista coherente. Los objetivos sociales y ambientales quedan reducidos a simple retórica y la Carta de derechos se inserta como un adorno destinado a causar las menores molestias posibles. No se facilita la armonización fiscal o laboral. En cambio, los preceptos que han permitido las privatizaciones y las restricciones a las ayudas estatales a empresas públicas permanecen –como demuestra el caso de Izar– prácticamente inalterados.

Tras medio siglo de integración, los órganos más representativos conservan un papel marginal y los que de verdad deciden carecen de controles democráticos efectivos. Las nuevas competencias reconocidas al Parlamento europeo son mínimas. Los verdaderos «señores de la Constitución» continúan siendo el Consejo (europeo y de ministros), la Comisión, el Tribunal de Justicia y el Banco Central. No es de extrañar que en ese entramado oligárquico, la única innovación relevante en materia de democracia participativa –el derecho de propuesta ciudadana– se deje al albur de la Comisión, considerada ya la más neoliberal en la historia de la Unión.

El Tratado constitucional asegura defender la Europa de la paz, pero no consagra una alternativa real al modelo civilizatorio que hoy representan los Estados Unidos. No renuncia a la guerra como instrumento de política exterior, mantiene los lazos con la OTAN y prevé una “Agencia Europea de Defensa” dirigida a maximizar los beneficios en materia militar. Predica el respeto por la diversidad, pero no permite una actualización democrática del derecho a la autodeterminación de los pueblos ni otorga reconocimiento adecuado a la realidad plurinacional de Europa. Los casi veinte millones de trabajadores y trabajadoras inmigrantes que contribuyen a su prosperidad son objeto de un tratamiento básicamente discriminatorio y policial. Se intenta lo absurdo: exportar al Sur y al Este las políticas neoliberales que están en el origen del «efecto salida» de muchísimas personas, para luego negarles la libertad de circulación y los más elementales derechos de ciudadanía.

Como Proyecto destinado a regir la vida de Europa durante los próximos 30 o 50 años, este texto no puede considerarse ningún «paso adelante». Y mucho menos el «único camino posible». Negarse a rechazar un Tratado mediocre por temor a una crisis es desconocer que la crisis ya existe, y que sus responsables son los mismos que han defendido con entusiasmo los Tratados que han conducido a ella, incluido el de Niza.

Creemos que abandonar la crítica de la Europa burocrática, desigual y de las «múltiples velocidades» que recoge el Tratado constitucional al populismo xenófobo y de extrema derecha sería un acto irresponsable, de peligrosas consecuencias políticas y sociales. Por eso, defendemos la necesidad de decir «no» a este Tratado constitucional, como primer paso para la construcción de una Europa alternativa. Social, democrática, ecológica, pacífica, laica, respetuosa con la igualdad de género y con la diversidad sexual, cultural y nacional. La única Europa que, tomada en serio, podría ponerse al servicio de un internacionalismo solidario de nuevo cuño y ganarse el compromiso de los millones de mujeres y hombres que hoy la contemplan con comprensible escepticismo.


Podeís encontrar mas información en:

http://attac.org.es
http://www.otrademocraciaesposible.net
http://www.nodo50.org
http://www.ecologistasenaccion.org

YO, desde luego, voy a votar NO. Paso de vivir en los "Estados Unidos de Europa"
Qué verguenza por dios, vaya mundo de locos...

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NotaPublicado: Dom Ene 30, 2005 12:39 
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Yo votaré NO a la constitución. Por varias razones, algunas privadas y algunas que puedo y quiero comentar. Primero porque esta constitución puede ser modificada una vez acabado el referéndum. Segundo porque atenta contra los derechos de los animales, alegando que si las agresiones son fruto de tradiciones o ritos populares serán permitidas.

Hay más razones, pero prefiero mantenerlas para mí. Esta constitución es un timo, hecha a medida para ellos, les viene como un guante.

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Ojalá hubiera personas malvadas en alguna parte cometiendo insidiosas acciones malvadas y solo fuera necesario separarlas del resto de nosotros y destruirlas. Pero la línea que divide el bien del mal atraviesa el corazón de cada ser humano. ¿Y quién está dispuesto a destruir un trazo de su propio corazón?
- Aleksandr Solzhenitsyn, siglo XXI


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NotaPublicado: Dom Ene 30, 2005 13:43 
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Si a la unión europea. NO a esta constitución. SI a una constitución para una europa federal.

http://www.izqrepublicana.es/comunicaci ... 005.htm#no

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NotaPublicado: Dom Ene 30, 2005 20:50 
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Pues yo votaré SI. Porque no soy un idealista, y seguramente esta sea la unica oportunidad que tengamos para hacer algo decente. Dicen que el cartero solo llama una vez a la puerta.


En contra de lo que dicen ecologiastas en acción los verdes votarán por un SI exigente.

Citar:
David Hammerstein, eurodiputado verde:
En los tiempos que vivimos de divisiones violentas y fragmentaciones extremas, no es poca cosa el iniciar un periplo común en la región del mundo con más garantías de bienestar social y con más compromisos con la ecología planetaria, la solidaridad internacional y la paz. No podemos olvidar que la gran mayoría de las tentativas institucionales de enfrentarse con los nuevos dilemas y retos globales han salido de Europa: Kyoto, el Tribunal Penal, el Tratado de Bioseguridad, el Acuerdo sobre Minas,.... En un mundo al borde del colapso ecológico y social que tiene que sufrir otros cuatro años más de Bush, el avance de la unidad europea, por tímido que sea, se hace más necesario que nunca.

El modesto resultado del proyecto de Constitución Europea, claro está que no se corresponde con el ideal que desearíamos Los Verdes (representamos un 6% de la Eurcamara), de un modelo federal europeo con un gobierno europeo que fuera elegido directamente por los votantes y ciudadanía europea, con una separación clara de poderes y con una fácil capacidad de actuación en los campos sociales, ambientales, sociales y fiscales por encima de las políticas y leyes particulares de los territorios estatales.

Pero sin embargo, no podemos pasar por alto que hay algunos avances históricos que se dán en el texto constitucional en el terreno de los derechos de ciudadanía, y que suponen una mejora en relación con los marcos constitucionales de los estados. Por ejemplo en el ámbito de la protección de los derechos de libre orientación sexual, o del reconocimiento de los animales como seres sensibles, o la opción a favor del desarrollo sostenible.

Al aumentar sustancialmente el poder de co-decisión del Parlamento Europeo en decenas de nuevas áreas hasta ahora reservadas a las decisiones multilaterales y a los acuerdos realizados a puerta secreta por parte de los gobiernos en el Consejo Europeo, no hay duda que en comparación con este presente de las instituciones comunes europeas, ganaremos más democracia, más participación y debate público, más transparencia y capacidad de decisión democráticas.

El proyecto de Constitución europea establece por la primera vez un rango e identidad jurídica para la UE que instaura la Carta de Derechos Fundamentales que, entre otros avances, elimina para siempre la pena de muerte, protege los derechos de todo tipo de minorías y establece mecanismos de democracia participativa mediante la posibilidad abierta de iniciativas legislativas populares. Tampoco cierra las puertas a la participación directa de las autonomías regionales y culturales, que deja en manos de los estados miembros, y con ello ofrece un nuevo campo de estrategia y lucha abierta en el futuro. Con estos primeros pasos y avances democráticos podremos construir y llevar a Europa más lejos y unida, incluso para corregir a las insuficiencias de este texto constitucional en el futuro.

Tendremos la gran responsabilidad de celebrar el primer referéndum del continente y su resultado marcará la pauta para la respuesta popular en otros países. Un resultado en España de fuerte apoyo ciudadano a la Constitución enviará un mensaje claro al resto de los países europeos y daría un empuje para seguir construyendo Europa después de la ratificación. En cambio, un pobre resultado con una baja participación o altos niveles de rechazo, reforzaría y se sumaría a las opiniones antieuropeístas y euroescépticos que respaldan los partidos populistas y de extrema derecha de Europa, y que optan por salidas anacrónicas e incapaces de poner mínima racionalidad y control al mundo desbocado de la globalización económica, con la idea de mantener los privilegios y el encierro particularista de los estados nacionales.

La 'lectura europea' del conjunto del voto del 'no' (incluido el del estado español) será marcadamnte antieuropeísta y será utilizada como freno a futuras demandas federalistas europeas. La gran mayoría de la oposición europea a la Constitución defiende el dominio de los intereses estrechos y los particularismos de los estados, y es tajantemente contraria a cualquier nueva cesión de soberanía estatal hacía las instituciones europeas. Así, el voto del 'no' sea o no la intención del elector particular irá a reforzar el actual modelo de acción política centrado en el protagonismo de los estados a costa de la construcción europea. El 'no' significará estar de acuerdo con los británicos, entre otros que no quieren ni oír hablar de unas políticas fiscales o sociales de co-responsabilidad común a nivel europeo. En conjunto, los votos del 'no' de personas que se dicen europeístas o que están a favor de naciones sin estados serán enterrados bajo la avalancha de millones de euroscépticos de todos los colores, tanto de la izquierda como de la derecha.

La 'lectura española' del 'no' podría hacerse dede unas claves más particularistas y tacticistas. Estamos hablando de un voto negativo que será nutrido por el doble lenguaje del P.P. que busca ante todo un fracaso significativo en el referéndum europeo y para el nuevo gobierno socialista. El PP pide el 'sí' por la boca pequeña pero da mensajes contrarios a su propio electorado en busca de erosionar al gobierno. Incluso algunas voces europeístas de la izquierda también piden el 'no' públicamente mientras su cuerpo y sus confesiones semipúblicas piden el 'sí'. El 'no' del estado español será un voto variopinto: una extraña y contradictoria mezcla de expresiones del nacionalismo español ('morir por Niza' a lo Aznar), y del nacionalismo radical catalán y vasco junto a la muy idealógizada oposición del post-comunismo de I.U. que se enroca en la cultura del 'no a todo.'

En cambio, votar un 'sí exigente', como defendemos Los Verdes, es optar por aprovechar constructivamente el nuevo espacio político europeo abierto a las luchas y conflictos a favor de la Europa social y ecológica que queremos. A partir de la ratificación de este texto de constitución Los Verdes europeos lanzaremos una campaña popular a favor una primera enmienda para avanzar más rápidamente en los campos ecológicos, sociales y culturales. Utilizaremos la nueva capacidad de iniciativa popular europea para plantear nuevos marcos de creatividad y de presión en la acción política europea.

Nuestra responsabilidad histórica nos hace posicionarnos radicalmente a favor de esta nueva integración política en Europa y a pesar de las insuficiencias del texto constitucional. Votar NO a la Constitución europea, en lo real y práctico debilitaría este sueño de convergencia, y obstaculizaría el papel moderador de la Unión Europea en el peligroso escenario mundial. El jugar al muy incierto resultado de una profunda crisis europea sobre la constitución en el contexto actual, puede ser una apuesta más que temeraria a favor de un continuista más de lo mismo y de la pérdida de claras oportunidades de avance histórico.



Citar:
FRANCISCO GARRIDO PEÑA

El moderno debate entre la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción, planteado por Max Weber, parece asomar, de nuevo, tras las opciones a favor del Sí o del No a la Constitución Europea, entre la izquierda y algunos sectores de los movimientos sociales de alterglobalización.
Casi nadie niega, dentro de este debate, la necesidad de la constitución política y democrática de Europa. Las diferencias se sitúan entorno al texto constitucional y la forma de elaboración, así como a su contenido material. El texto del tratado constitucional europeo, que los gobiernos han suscrito y que se someterá a referéndum en España y otros países, dista mucho de ser el texto que Los Verdes desearíamos y que la izquierda europeísta propugna. Las diferencias, empezando por el estatus de tratado - que parece aludir más a un acuerdo de derecho internacional público entre Estados que a una constitución política -, son abundantes e importantes.
¿Pero es, esto, suficiente, para decir No a la Constitución europea?. O dicho de otro modo ¿A dónde conduce una respuesta negativa, en el referéndum? De nuevo, deber (si es suficiente) y consecuencias ( "a donde conduce"), se encuentran frente a frente.
Respondiendo a estas dos cuestiones cruzadas (debate ideológico - convicción y responsabilidad - y el debate político - Sí o No a la Constitución -), puedo decir que creo que la oportunidad que se nos brinda es excelente para distinguir las diferencias entre cierta izquierda y Los Verdes, tanto en el plano ideológico como en la acción política singular.
El pragmatismo ecológico que postula la Ecología Política supone una novedosa disolución del dualismo, entre responsabilidad y convicción, y entre deber y utilidad. La propuesta de pragmatismo comporta traducir las posiciones a momentos, de tal modo que deber y consecuencia no serían posiciones éticas, sino momentos de un mismo proceso de decisión. Esta temporalización nos ahorra el dualismo y el enfrentamiento dialéctico, en beneficio de la sinergia y la conectividad. ¿No es un grave error moral afirmar valores sin preocupación de las consecuencias y las posibilidades prácticas de los mismos? ¿Y no es también un grave error hipotético el implementar responsabilidades vacías o ciegas, sin valor o deber alguno? La naturaleza categórica de una ética sin responsabilidad es tan dudosa como la naturaleza hipotética de una ética de la responsabilidad sin valores. Es decir, una ética de la convicción sin utilidad es tan inmoral como poco práctica una ética de la responsabilidad sin valores.
Esta orientación ideológica obliga al gradualismo y al pragmatismo, en las decisiones y en las acciones políticas. Somos pragmáticos, porqué sabemos que toda acción interactúa en un ambiente determinado (paradigma ecológico). Y somos gradualistas (paradigma evolucionista) porqué nada surge de la nada (no somos idealistas creacionistas) y todo cambio es un cambio en el grado. Estos son, de forma muy reducida y simplificada, los principios del pragmatismo ecológico, en los que se basa la acción política de Los Verdes. A partir de ellos, podemos retomar las preguntas sobre la Constitución europea. Después de lo dicho, parece claro que la pregunta central sería: ¿esta Constitución es un instrumento mejor para constituir, políticamente, una Europa democrática, ecológica y solidaria?. Pero esta pregunta es difícilmente resoluble, si no la desglosamos en otros interrogantes menores.
¿Qué significa decir Sí a una Constitución?. Es decir, Sí a la construcción política de Europa que, hasta ahora, era esencialmente una unión económica y un muy imperfecto espacio político europeo. ¿Restará, la Constitución, competencia y protagonismo al Parlamento Europeo? ¿Supondrá un retroceso, con respecto al desarrollo legislativo de derechos fundamentales y de nuevos derechos, a la normativa ambiental o social que había hasta ahora?. Ni en el plano de los principios, ni de los derechos, ni de las instituciones hay un paso atrás, en relación a lo existente en el presente, tanto en los Estados nacionales o en la actual Unión Europea. El déficit democrático no se supera en el grado que sería necesario y deseable, por supuesto. Pero, después de aprobarse la Constitución europea, habrá menos déficit que antes. Y lo que más relevante de la Constitución se inscribe en un ciclo y en una orientación evolutiva de la unión europea hacia el mayor protagonismo de los ciudadanos, y no de los estados de las naciones. Por tanto, no estamos ante un problema de orientación, ni de involución o congelación de los ideales europeístas, aunque sí de cierta ralentización. Llegado este punto, hemos de plantearnos la segunda pregunta: ¿Hay alternativas a esta Constitución?
Cuando hablamos de alternativas, nos estamos refiriendo a posibilidades políticas reales. No a alternativas sobre el agradecido papel, que casi todo lo soporta, o a la generosa imaginación, donde casi todo cabe. Lo cierto es que la actual relación de fuerzas no ha permitido otra cosa, y esto es lo que realmente hay. No existe, hoy por hoy, otra alternativa factible. ¿Alguien cree que, después del triunfo de un No a la Constitución europea, vendría un nuevo texto más democrático, europeísta y ecológico? La alternativa sería volver a los acuerdos de Niza y a una congestión de la unión europea de imprevisibles consecuencias. Qué gran noticia para la derecha xenófoba, para los nacionalistas de Estado o para la actual Administración americana, la del triunfo del NO.
¿Quién interpreta y quién gestiona el No? Si triunfa el Sí, sabemos lo que se ha aprobado y qué orientación seguirá la política de construcción europea. Habrá un nuevo marco normativo e institucional, más europeo, más democrático, más social y más ecológico que el que hasta ahora existía - aunque mucho menos de lo que nosotros y nosotras desearíamos, y las condiciones sociales, políticas o ambientales demandan -. Pero, ¿si triunfa el No, quién gana?, la extrema derecha, los ricos euro-escépticos, la izquierda poscomunista?. ¿Hay alguien que piensa que serán los movimientos sociales alternativos los que gestionarían un eventual triunfo del NO? ¿Cuántos que ahora piden el No, pensando que va a salir el Sí, persistirían en esta posición si pensaran que hay riesgos reales de éxito del No? Esta misma irresponsabilidad es un ejemplo de la enorme debilidad de las posiciones de izquierda, que piden el No a esta Constitución por que se quiere más Europa y más democracia.
¿El triunfo del No cómo habría que interpretarlo? Que hay demasiada Europa y muy poco Estado-nación, o al contrario. Que hay demasiada política ecológica, o a la inversa. Que hay demasiados derechos sociales, o lo contrario. Por qué, entre los que piden el No, se encuentran las dos posiciones. Después del triunfo del No, abriríamos las puertas a una formidable ceremonia de la confusión, donde las posibilidades del futuro para la Europa que queremos estarían más oscuras e inciertas que nunca.
¿Estaremos en mejores condiciones para avanzar hacia la Europa que queremos, después del No? Si triunfa el Sí, sabemos qué hay que cambiar, dónde debemos reformar, en qué dirección presionar sobre el actual texto constitucional. Pero ¿Cuál será el objetivo colectivo, después de un No? Un objetivo que han de compartir millones de europeos, gobiernos de color muy distinto, intereses y preferencias muy diversas. ¿No cundirá, entre los actores sociales alternativos y los ciudadanos, la más completa de las desorientaciones, mientras los Berlusconi y Aznar de turno trabajan para el exterior? ¿Quién será capaz de contener el euro-escepticismo británico, danés y sueco, después de un revés de este tipo? Por el contrario, la Constitución, esta constitución, será una garantía y un instrumento, un baluarte y un objetivo de reforma positivo y útil para el europeismo.

La Europa que se comienza a construir, a partir de esta constitución, es el primer Estado cosmopolita del mundo, una democracia no nacionalista. Esta constitución y, lo que es más importante, el proceso constituyente que consolida - y al mismo tiempo abre- es el primer gran laboratorio de democracia mundial. La adhesión a esta Europa que nace es el mejor reflejo de lo que Habermas ha llamado el "patriotismo constitucional". Una Europa que, después de la Constitución, será algo más de los ciudadanos y menos de los Estados-nación.
La altura, la grandeza y la necesidad de este proyecto de democracia cosmopolita ensombrece las muchas dudas e imperfecciones que el texto contiene. El único actor político internacional capaz de diseñar un tipo de globalización distinta al simple dominio de la transnacionales y del capitalismo atlántico es la unión europea. Las instituciones mundiales necesitan de la Unión Europea, frente al unilateralismo norteamericano y la desregulación neoliberal. ¿Qué hubiese sido de la lucha por la abolición de la pena de muerte sin la UE? ¿Hubiese sido posible, la Corte Penal Internacional, sin los europeos? ¿Y Kyoto… sería una realidad, como ya lo es tras la firma de Rusia, sin la Unión Europea? Dice el refrán que, cuando el dedo señala a la luna, el imbécil mira al dedo.

http://www.verdes.es/noticias.php

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Rueda escribió:
Si a la unión europea. NO a esta constitución. SI a una constitución para una europa federal.

:? :? :?
¿Puedes explicar un poco lo que quieres decir con que quieres una europa federal?

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Pues yo he votado por "quiero más información", pues a parte de lo que leo en la prensa no tengo ni idea de nada, pues no estoy tan metido en política como vosotros
Asi que me ire informando, documentando y escuchando opiniones como las vuestras y luego emitiré mi veredicto

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Esta constitucion sólo busca asentar el poder a los que ya lo tienen, despreciando a las naciones (nación se entiende por gente de misma cultura).
Claro que votaria SI, pero hay un problema y me afecta. Mi nacion no se reconoceria (excepto su lengua)... y la cultura es algo a conservar.
Vamos, quieren hacer una constitución tipo EhEhUhUh (si lo de obligacion a armamento :mrgreen: ) europa difruta de etnias y grupos minoritarios cuando en estados unidos lo unico que se hizo es "suprimir" los autoctonos e implantar las etnias desteradas de europa.
La diversidad es cultura, la cultura es saber y el saber es poder (mental :D).
Por eso NO, pero si a europa.

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NotaPublicado: Lun Ene 31, 2005 21:30 
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A Rueda:

Entiendo, eres catalan o vasco y como (según tu o según quien te lo haya dicho) no se reconoce tu CCAA como *** pues votas no. Me parece una verdadera pena, pero cada uno es libre de votar lo que quiera. Por cierto, ¿realmente piensas que saliendo el no, se realizará otra constitución reconociendo regiones como *** sin que los parlamentos estatales tengan nada que ver? En conclusión, ¿despues del no crees que se estarán dando las condiciones adecuadas para que tu CCAA se convierta en lo que tu quieres, que será mas facil conseguirlo?

_____

*** No se que es lo que quieres realmente, supongo que será que tu CCAA se reconozca como Estado independiente, algo harto improbable de que ocurra. Pero bueno, cada uno tiene un ideal.

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NotaPublicado: Lun Ene 31, 2005 21:40 
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Ubicación: el 221B de Baker Street
Hago un resumen para vagos, y recomiendo leer el texto integro:

Citar:
¿A dónde conduce una respuesta negativa, en el referéndum? De nuevo, deber (si es suficiente) y consecuencias ( "a donde conduce"), se encuentran frente a frente.

Citar:
Ni en el plano de los principios, ni de los derechos, ni de las instituciones hay un paso atrás, en relación a lo existente en el presente, tanto en los Estados nacionales o en la actual Unión Europea. El déficit democrático no se supera en el grado que sería necesario y deseable, por supuesto. Pero, después de aprobarse la Constitución europea, habrá menos déficit que antes.

Citar:
Y lo que más relevante de la Constitución se inscribe en un ciclo y en una orientación evolutiva de la unión europea hacia el mayor protagonismo de los ciudadanos, y no de los estados de las naciones

Citar:
Por tanto, no estamos ante un problema de orientación, ni de involución o congelación de los ideales europeístas, aunque sí de cierta ralentización.

Citar:
Lo cierto es que la actual relación de fuerzas no ha permitido otra cosa, y esto es lo que realmente hay. No existe, hoy por hoy, otra alternativa factible. ¿Alguien cree que, después del triunfo de un No a la Constitución europea, vendría un nuevo texto más democrático, europeísta y ecológico?

Citar:
¿Cuántos que ahora piden el No, pensando que va a salir el Sí, persistirían en esta posición si pensaran que hay riesgos reales de éxito del No? Esta misma irresponsabilidad es un ejemplo de la enorme debilidad de las posiciones de izquierda,

Citar:
¿El triunfo del No cómo habría que interpretarlo? Que hay demasiada Europa y muy poco Estado-nación, o al contrario. Que hay demasiada política ecológica, o a la inversa. Que hay demasiados derechos sociales, o lo contrario. Por qué, entre los que piden el No, se encuentran las dos posiciones. Después del triunfo del No, abriríamos las puertas a una formidable ceremonia de la confusión, donde las posibilidades del futuro para la Europa que queremos estarían más oscuras e inciertas que nunca.

Citar:
La Europa que se comienza a construir, a partir de esta constitución, es el primer Estado cosmopolita del mundo, una democracia no nacionalista

Citar:
La altura, la grandeza y la necesidad de este proyecto de democracia cosmopolita ensombrece las muchas dudas e imperfecciones que el texto contiene. El único actor político internacional capaz de diseñar un tipo de globalización distinta al simple dominio de la transnacionales y del capitalismo atlántico es la unión europea.

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NotaPublicado: Lun Ene 31, 2005 22:05 
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Yo soy catalán y no estoy a favor directo de la independencia, pero digo NO a esta consitución europea, porque creo que atenta contra algunos principios básicos dentro de mi moralidad.

Esta constitución (espero que no me lapides por esto Sherlock), está hecha a medida de las empresas y los políticos, donde los grandes beneficiaros de todo esto son ellos mismos. Quitando toda la paja sobre, toda persona tiene derecho a una vivienda y bla bla bla que ya tenemos muy oído y sabemos de sobreas que no se cumple, los ciudadanos nos vemos sin voz ni voto ante los partídos políticos y sus queridos familiares, colocados en cargos de funcionarios a los que ni siquiera se presentan. ESTA consititución otorga más poder a los partidos políticos que a los ciudadanos, condena la pena de muerte pero no la prohibe, y permite una serie de actividades entre las cuales no estoy de acuerdo a acotarme de ningún modo.

Ahora, tu eres libre de pensar lo que queiras, y cada uno, como no, barrerá para su casa. Yo no quiero ESTA constitución.

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