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Pues no me gustó mucho, sinceramente. Es cierto que aquí se siente un salto. El estilo de los gráficos quizás calce mejor con el tono caricaturesco de estos juegos, pero a mí me molestó justamente eso, que es demasiado cartoon like, como dibujito animado. Creo que la siguiente secuela, que optó por el motor gráfico GrimE, luce mejor.
No me pareció muy sencillita que digamos, sí es un poco difícil el juego; de hecho su resolución es más compleja que la del primer MI (aunque toma prestado algunas ideas que merecían ser recicladas). Para mí que es una dificultad adecuada. Lo que sí resiento son los puzzles inversos, esos puzzles en los que las soluciones se encuentran, a ratos de casualidad o de chiripa, antes del problema; eso para mí es una falla de diseño importante que empaña el avance del juego.
Y eso del humor, pues estos juegos que están a medio camino entre lo absurdo y lo graciosamente estúpido, no sé, aun si las referencias culturales estaban ahí, con los gags, las guasadas y las bromas, para mí que faltó (aprecié más el humor del segundo MI). Personalmente prefiero un humor más irreverente. Nunca le vi mucha gracia a ese Guybrush de todos modos (me caía mejor Saimon, ya saben, el mago).
Pero le reconozco muchas cosas. Esta entrega de la serie me parece notable en el sentido de que, a pesar de que ese Ron Gilbert no estuvo involucrado para nada en este proyecto, y más allá de las críticas de la fanaticada quéjica, creo que quienes desarrollaron el juego lograron conectar muy bien esta secuela con los eventos de los juegos anteriores (incluyendo lo ocurrido en ese final tan confuso de MI 2). La continuación calza bien y se nota fue hecha con corazón; nada mal viniendo de gente nueva dedicada a secuelizar series de exito (porque por lo general las arruinan).
Otro detalle es el de las voces y la banda sonora. Me sorprendió lo amplio del trabajo sonoro así como el nivel de elaboración. Es bastante adecuada para para la ambientación del juego (el musical de los piratas, bastante chévere). Lo que podemos objetarle es que las voces nos quitan el aporte subjetivo de la propia imaginación y que te imponen un estereotipo (y además que a ciertos personajes no les queda nada bien el arreglo).
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