Pocas veces un juego es capaz de reunir tantas polémicas y a la vez no ser carne de cañón de esta. Por ejemplo, mucho hemos oído hablar de Manhunt 2, juego que ha dejado los pelos de punta a distintos comités de regulación audiovisual, sin ser apenas más que un producto para causar dicha polémica.
Desde 1992 los videojuegos sufren en países de la talla de Alemania, EEUU o Inglaterra las manos de la regulación estatal, muchas veces en manos de gente que apenas tiene una noción de lo que es un videojuego. Muchos juegos han sufrido esa mano negra, en muchos casos, evitando que el juego se lanzase algunos países.
Nuestro compañero Radiobuzz analiza hoy Phantasmagoria 2, uno de esos juegos que no pudieron escapar del tijeretazo. En Inglaterra y Alemania se le quitaron vídeos, y en EEUU en un aparente segunda edición se retiraron algunos segundos de vídeo para que el juego fuese apto para la venta. Los tijeretazos pretendían acabar con un juego que ya de por si sufrió recortes por parte de la productora, Sierra Online, que obligó al equipo a reducir la longitud del juego quitando escenas y precipitando un final que para muchos es un auténtico pegote.
Phantasmagoria 2 pese a heredar el nombre del juego de Roberta Williams, poco tenemos en común. Ni Adrienne, ni conde, ni demonio. Bueno, esto último sí, pero con reservas. En él manejamos a Curtis, oficinista con una vida aparentemente tranquila que verá mermada cuando aparezca muerto un compañero que odiaba. Poco a poco van cayendo los demás compañeros, lo cual hace creer a Curtis que es él que realiza esas atrocidades. En esa espiral de demencia, el jugador asistirá a un espectáculo muy particular de sexo y violencia.
Ahora, sin más dilación, podréis saber más sobre el juego a lo largo del análisis que nos ha preparado nuestro colaborador Radiobuzz. |